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Resumen número 3 recopilado por Dave Langlois

En este resumen:

Septiembre, por Rafa Romero

¿Cómo se identifican los mamíferos por las huellas que dejan en el campo?

¿Dónde duermen los alcaravanes en el invierno?

¿Cuándo se ponen rojos los camachuelos machos jóvenes?

 

Como es su costumbre, Rafa Romero nos regaló este otoño un delicioso relato de una de sus salidas en la Sierra de Aracena, hablando con mucha belleza de un cosa que se hace cada día más rara y cara en nuestro ajetreado mundo: el silencio . . .


Como cada mes de septiembre, nuestros campos se llenan con los estruendos de amor más bonitos del reino de los mamíferos. Este año la berrea se presenta de capa caída, con nada de lluvia y el campo rezumando polvo en lugar de agua. Pero aún así, siempre flota en el aire ese gusanillo de ir a ver y escuchar este espectáculo que nos regalan, como fruto de temporada, nuestros montes y bosques.


De las tardes que he estado disfrutando de este acontecimiento, me quedo con la del pasado jueves 29. El lugar elegido para iniciar mi ruta fue un arroyo, casi en su desembocadura en el Embalse de Aracena. Allí me planté un poco antes de las siete de la tarde, con el sol ya queriendo descansar tras un agotador día en el que se esforzó bastante, castigando de forma implacable -un día más- los montes de Sierra Morena.
El arroyo, milagrosamente, lleva algo de agua en su último tramo, y veo que en las piedras de sus orillas la nutria ha dejado sus reveladoras marcas. Comienzo a descender aguas abajo, y me paso a un estrecho camino de tierra que marca el borde entre el pinar-jaral y el arroyo. Estos senderos son verdaderas autopistas para los mamíferos; en la tierra se puede seguir el continuo rastro del tejón, el de varios ciervos, el paso fugaz del zorro y las redondas marcas de la garduña, con quinto dedo y uñas muy bien marcadas. ¡Cuántos secretos guardarán nuestros caminos, espías forzosos de las andanzas de las esquivas ánimas da noite!


Un mosquitero musical reclama entre los pinos, y abajo se oye el silbido del martín, flecheando de arriba abajo por el arroyo. El sol va cayendo, sin prisa pero sin pausa, y la temperatura se vuelve de lo más agradable. Buen ambiente y buen escenario para disfrutar de un atardecer campestre lleno de incógnitas como todos, sabiendo que puede aparecer en escena casi cualquier cosa, característica que a lo largo del día sólo se da en estos momentos del ocaso.


Al llegar a un lugar que me parece bueno abandono el camino, bajo y me siento al borde del matorral, por encima del máximo nivel del cauce –ahora vacío casi por completo- de esta cola del pantano. Sentado y callado, observo con el telescopio dos ciervas que beben en la orilla, cerca de dos garzas reales. Un mito me hace compañía unos instantes, el martín vuelve a cantar, varios somormujos nadan lejos y un ruidoso andarríos grande pasa veloz siguiendo el arroyo aguas abajo. Todo en orden.

El atardecer ya está comenzando, el sol se ha tapado tras un alto cerro a pesar de que aún le queda algo de fuerza. Se oye, lejano, el primer bramido… De pronto, me doy cuenta de algo, algo que me resulta extraño y que no acierto a adivinar qué es, hasta que el ruido del roce de las uñas del agateador que trepa por el tronco de una encina me lo revela: es el silencio. El silencio total y absoluto, ¿conocéis esa sensación? Son pocas las veces que se puede disfrutar de él, momentos en que incluso puede hablarse de silencio ensordecedor, una sensación que te envuelve por completo. No canta ni un pájaro, no hay hoy viento que mueva las ramas de pinos y jaras, por supuesto no hay voces, ni coches, ni músicas….nada.

Esos momentos valen su peso en oro, o al menos así los aprecio yo. Estar sentado en el campo, contemplando cómo los últimos y dulces lengüetazos del sol convierten los lejanos montes de matorral en tapices casi de terciopelo, oliendo la humedad del arroyo y el aroma de las jaras que te envuelven, sin escuchar absolutamente nada…Es algo sencillamente indescriptible.

Otro bramido lejano rompe esta armonía, ruptura continuada por el graznido de la garza que se retira a dormir a la copa de una encina, y por una abeja que vuela junto a mi. Pero a los pocos segundos el manto del silencio se extiende de nuevo sobre este rincón serrano. Sé que me repito con esto, pero es que son estos los momentos en los que verdaderamente uno se siente parte integrante de la Naturaleza, un igual entre iguales de distinto rango y condición, situaciones donde volvemos a colocarnos en nuestro lugar original junto a aves, reptiles, árboles, insectos, plantas, aguas,…instantes donde la hegemonía humana –construida a base de destrucción- no tiene cabida.

Un chapoteo me devuelve a la realidad; es el pinchapez, que desde su percha en un palo seco se tira una y otra vez arponeando a todo ser que nada bajo el agua. De nuevo un bramido, esta vez más cercano pero tampoco a la vista, pone mes y hora a este día que ya acaba. El sol se ha ocultado, y la luz empieza a faltar en un atardecer en el que el cielo no ha estado muy bonito, más bien los colores languidecían en él sin la espectacularidad de otros días. Quizá sea que faltan la lluvia y los soplos de fresco aire norteño que otros años por estas fechas ya imperan en la Sierra de Aracena.

Y comienza el relevo. Ya son varios los venados que se llaman y contestan desde distintos serrejones y jarales, sin que ninguno se decida a mostrarse. Varias ciervas bajan por una ladera de encinas en busca del inminente ramoneo nocturno, mientras el martín aprovecha hasta el último minuto de luz para asaetear a sus presas. Un sapo partero ibérico canta en las frescas yerbas de la orilla húmeda; su canto parece querer confundirnos para transformar a su dueño, dándole alas y pequeñas orejas plumíferas al anfibio, aunque al menos hoy no hay engaño y deberá seguir alegrando con su precioso, corto y metálico silbido las orillas del arroyo, perteneciendo al reino de los suelos.

Es hora de recoger, ya casi oscuro del todo. Retorno por el camino que serpentea entre los arbustos y el arbolado. Un cárabo viene a confirmar lo que todos ya saben: ha llegado el momento de las criaturas que reniegan del sol, horas donde un sinfín de estrellas y la leve sonrisa lunera serán las únicas dueñas del cielo, y bajo cuya protección deambularán toda suerte de seres nocturnos, que sin duda se alegran día a día de la ampliación de los dominios de la noche tras las ínfimas oscuridades de los primeros días del verano.

De nuevo el cárabo emite su precioso sonido gutural, de mil ecos y retumbes en las entrañas del pinar, y es contestado por una hembra cercana. Finalmente, un zorro cruza veloz ante mi, como insistiendo: “la noche ha llegado, el relevo se ha producido, y tú ya no pintas nada aquí”. Así que me marcho, como siempre enamorándome cada día y cada noche un poco más de las tierras donde vine a nacer.

Este relato produjo la siguiente respuesta de José Antonio López:

La valoración que hace Rafa sobre el silencio y su importancia sobre otras cosas la he tenido yo también muy presente siempre y siento necesidad de buscarla de vez en cuando. Me encantó ver como compartimos cosas que para mí son muy importantes. Como sabéis soy del Pirineo aragonés y este fin de semana me escapo para allá, a fin de encontrar mi dosis de silencio en la alta montaña.

Creo que el relato sintetiza de modo genial la forma que tengo/tenemos de concebir la naturaleza como un todo, no pudiendo entenderla si lo hacemos de forma parcial. Por eso siempre en sus historias encontramos referencias no sólo de aves, sino de otros muchos detalles.

"pero es que son estos los momentos en los que verdaderamente uno se siente parte integrante de la Naturaleza, un igual entre iguales de distinto rango y condición, situaciones donde volvemos a colocarnos en nuestro lugar original junto a aves, reptiles,
árboles, insectos, plantas, aguas,.instantes donde la hegemonía humana -construida a base de destrucción- no tiene cabida.".

Y por eso en el foro, con el denominador común de las aves, uno descubre espacios para hablar también de arbustos, árboles, ciervos, murciélagos, mariposas o serpientes -por citar alguno de los temas del verano. Amén de hablar de lengua, filosofía, literatura o lo que se tercie.


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Otro tema tratado en el foro recientemente ha sido la identificación de los mamíferos por sus huellas. Todo empezó con una solicitud de José Antonio López:

Tanto Rafa como JP soléis hacer referencias a la identificación de rastros de mamíferos. Ante mi desconocimiento casi total sobre el tema, ¿podéis alguno indicar algún sitio web o bibliografía donde se pueda uno iniciar en la identificación de huellas, excrementos u otros rastros?.

Y si quereis dar algún Master para goceros del tipo "Aprenda a identificar rastros en cuatro clases" pues miel sobre hojuelas ;-)


Acudió Rafa:

La verdad es que no estoy tan puesto en el tema como para dar un curso de rastros, ni mucho menos. Es un mundo difícil y que requiere tiempo, aunque al final sacas frutos y es muy gratificante pues aprendes a conocer a esos otros bichos, los que apenas se ven pero que deambulan siempre de aquí para allá.

Yo la verdad es que hasta hace poco no sabía nada de estas cosas, sólo identificaba los rastros de nutria, tejón y poco más. Hasta que hace un tiempo empecé, junto a JS, a ponernos un poco más las pilas en el tema de los mamíferos. Me dio por hacer una cosa que os recomiendo: desde que me hice de cámara digital, me dedico a fotografiar caquitas, huellas y demás rastros. Tengo una pequeña base fotográfica que si queréis podemos colgar en algún lado. Esto me es de utilidad porque cuando no identifico algún rastro le envío la foto a algún conocido/amigo bichero con experiencia, y también para comparar los rastros que encuentro. Aún así, siempre hay y habrá bastantes rastros que no se logran identificar. La mejor manera de aprender es salir al campo con alguien que entienda del tema, así es como aprendes los pequeños rasgos que permiten separar un rastro de otro; el problema que es estos bicheros escasean, así que tenemos que ser altamente autodidactas…

Entre los más fáciles: huellas y cacas de nutria, huellas de tejón, cacas de garduña -a veces no tan fáciles-, cacas de lobo, letrinas de jineta, huellas de meloncillo si están medianamente bien marcadas,...otras son más complicadas, p.e. aunque parezca mentira los excrementos de zorro pueden llegar a ser muy jodidos y confundibles con casi todo, los perros siempre suelen estar por medio para dificultar las cosas con huellas de zorro, lobo e incluso otras. Ídem con los gatos domésticos, monteses, jinetas y supongo que linces jóvenes.

En fin, que no es fácil pero que se puede aprender al menos "a defenderse", que de momento es el nivel al que yo he conseguido llegar. Para ello, una cosa muy útil es saber/sospechar cuáles son los mamíferos que hay por la zona que estás pateando... ¡vamos, como con los pájaros!, eso siempre facilita la cosa. Además, en nuestras zonas de campeo habituales tenemos algunas ventajas: en el Norte existen varias "dicotomías-extra" como marta-garduña, lobo-perro, armiño-comadreja, visones/turón, etc. que complican aún más las cosas.

De entre los bichos que tenemos en EX o AND, no todos suelen rastrearse con la misma frecuencia. Por ejemplo, son muy frecuentes los excrementos de zorro, nutria, garduña, jineta, lince –donde lo hay-; también bastante frecuentes las huellas de tejón, garduña, zorro o nutria. En un punto medio podríamos hallar al meloncillo (huellas y cacas), tejón (cacas), jineta (huellas). Entre los que menos suelo rastrear: gato montés, comadreja, turón. Esto se debe en gran medida a las costumbres de cada bicho y su uso del hábitat (p.e. mientras que el tejón frecuenta caminos, el meloncillo prefiere el matorral espeso donde es más difícil seguir sus pasos).

Se me ocurre una cosa: podéis hacer fotos a los rastros que encontréis y mandarlos al foro, así entre todos podremos ver de qué se trata. Eso sí, algunos simples consejos para el campo:
- Haced al menos dos fotos de los rastros: uno sólo de la caquita/huella, con macro, y otra de la misma pero con un elemento comparativo al lado. Yo suelo usar una moneda, barra de labios -de cacao, ehh- o un dedo.
- Muy recomendable: llevar un metro y tomar medidas de longitud, anchura o grosor del excremento/huella. Yo suelo hacerlo, aunque tengo el defecto de no apuntarlo en seguida y luego se me olvida...
- Posteriormente, si estamos ante un excremento, hay que aplicar la medida más drástica: coger la caquita, acercarla a la pituitaria, y.... ¡a oler!

Esto puede ser más o menos desagradable según su propietario, frescura y contenido. P.e. la garduña en agosto-octubre suele oler incluso bien –comen mucha fruta, especialmente higos-; sin embargo una deposición fresca de zorro que ha comido carne es sencillamente nauseabunda. Para opiniones, colores, pero para mi las que menos apestan: garduña, jineta, nutria y zorro con insectos; las peores: lobo, lince, gato montés, zorro con carne... Esto de los olores puede parecer una tontería, pero cuando empecé a interesarme por esto algunos compañeros me lo advirtieron: a veces la mejor manera de identificar es el olor. Por ejemplo, los excrementos de zorro pueden llegar a ser muy parecidos a los de gato montés, mientras que sus olores son bastante distintos. Eso sí, el tema de los olores es quizá lo más complicado de los rastros, yo por ejemplo aún no me manejo bien.

- Ya por último, se puede coger el excremento y –si está seco, claro- desmenuzarlo a ver qué contiene. Es mucho más difícil que una egagrópila, pues sus contenidos son menos evidentes debido a que son restos ya digeridos. Sirve para conocer por encima qué ha comido su propietario, p.e. es muy claro cuando el zorro come insectos, o cuando la garduña come higos –las pepitas que decís-. A veces se encuentran cosas chulísimas, como una de lobo que JS y yo examinamos y contenía un trozo de pezuña de cabra. Antes de desmenuzarlo, por la textura y apariencia se puede saber si contienen pelo (suelen ser duras y consistentes, de silueta bien definida), aves (plumas), insectos (silueta bien definida pero se desmenuzan en seguida), frutas y demás (fofas, de silueta y forma no muy clara), etc. Esto puede servir incluso para hacer una primera criba: los felinos, por ejemplo, son exclusivamente cazadores y sus cacas nunca contienen frutas –aunque en el mundo de los mamíferos yo no aseguraría nada al 100%-.

Como veis, todo mi mensaje se refiere a carnívoros. Los micromamíferos son muy difíciles de distinguir. Los ungulados se suelen rastrear también bien (al menos jabalí y ciervo) aunque a veces hay problemas con ganado doméstico –cabras, cerdos-. De rastros de murciélagos no tengo ni la más remota idea.

En cuanto a lugares y épocas para buscar rastros: para excrementos, lógicamente, cualquier época es buena. Los bichos suelen tener preferencias para hacer sus necesidades. Así, por ejemplo, las jinetas defecan en letrinas (las más grandes de los carnívoros) que suelen estar sobre riscos o en la horquilla de grandes alcornoques, la garduña gusta de hacerlo en la orilla de los caminos, el zorro también en caminos, a veces sobre matas, rocas, etc., el lobo en cruces de caminos o en los mismo caminos o matas próximas, el lince también en letrinas sobre roca o el suelo junto a matorrales, la nutria en rocas dentro del río, el tejón en letrinas que son pequeños agujeros excavados llenos de cacas fofas, la comadreja sobre muros de piedra o troncos,…. En cuanto a huellas, siempre se dice que el mejor momento de buscarlas es cuando llueve o nieva, entonces las impresiones suelen quedar muy bien marcadas en caminos mojados, orillas de charcos, etc. Yo añadiría una cosa: en época seca, los caminos polvorientos son una mina para huellas. En la capita de polvo quedan marcadas las huellas de forma bastante clara por lo general.

Para mi, los mejores lugares para rastrear son los caminos y senderos con barro o polvo, y los ríos/arroyos y sus orillas –incluidas las vereas que hace el ganado en las proximidades-. De entre los mamíferos, hay algunos que muestran preferencia por andurrear por los caminos humanos y que suelen ser los que más y mejor se rastrean: tejón, zorro, lobo o garduña. Los cauces de agua y sus orillas concentran muchos bichos –sobre todo en verano, como los pájaros-, así que es fácil toparse rastros de nutria, tejón, zorro, meloncillo, jineta, rata de agua, gato montés, a veces turón, etc.

Recomendaciones bibliográficas: tengo una guía sobre rastros, "Huellas y rastros de los mamíferos ibéricos. Benjamín Sanz, José Vicente Turón y Alfonso Balmorí. Editorial Félix de Azara, Zaragoza 2004"; antes de ese, usaba las láminas de los dos tomos de "Mamíferos Ibéricos" de J.C. Blanco. Esta segunda es una obra de referencia para conocer costumbres y situación de los mamíferos. El primero es genial para el tema de rastros, eso sí, la edición no está muy cuidada (algunas faltas de ortografía y de imprenta, un poco desordenada, etc); aún así creo que es de lo mejorcito. Tiene una dolencia bastante evidente, que se debe a que los mamíferos terrestres -también incluye murciélagos- han sido todos tratados por el mismo autor (B. Sanz), con lo cual hay algunos que están bastante trabajados -p.e. nutria, garduña, jabalí- y otros mucho menos -meloncillo, lince...el autor vive en Zaragoza-. Aún así, lo sigo recomendando, pues es un libro donde se palpa que lo que contiene está mamado directamente del campo. No sólo es de huellas, también de excrementos, descortezamientos, restos de alimentación,... Yo no recuerdo cómo lo pedimos ni lo que costó, quizá JS lo recuerde (compramos uno para cada).

Bueno, pues eso es lo que se me ocurre deciros. Quiero dejar constancia plena de que no soy ningún experto ni muchísimo menos en esto, sólo un aprendiz de rastros, de hecho continúo preguntando mucho a amigos e incluso en foros (en el foro andaluz hay varios grandes rastreadores). Y un último consejo, que a mi me dieron también (por ejemplo, recuerdo que Dani Huertas, al que algunos conocéis, me lo dijo hace tiempo): no hay que desanimarse. Esto de los rastros es un mundillo bastante complicado donde no podemos intentar querer saberlo todo. A veces porque la huella no está bien marcada, la caca está deteriorada por la lluvia, hay varios candidatos para una paloma desplumada, etc. y a veces porque sencillamente no eres capaz de saber de qué demonios es el rastro tan bien marcado que tienes delante –esto último me ha pasado hace unas semanas con un rastro que tengo afotado-.

Y una advertencia final: ciudadín, que los mamíferos enganchan! Empiezas rastreando, y al final acabas saliendo al campo con la finalidad de ver a las ánimas da noite. La observación de un carnívoro siempre te pone las pilas y te sube la adrenalina. Además, desde un punto de vista práctico también es rentable rastrear: los típicos días que sales al campo, y te pegas la paliza de andar sin ver apenas pájaros, te puedes dedicar a buscar rastros que siempre hay alguno por ahí (bueno, o a buscar herpetos, o setas, o plantas, o insectos…aunque debo reconocer que estos dos últimos no los toco…). Es decir, aumentas tus posibilidades de pasarlo bien.

Bueno, ya “me pasao” con el mensaje. Espero que os sirva de ayuda, como a mi me sirvieron y sirven también estos consejos que me dieron. Debo decir que siempre me he encontrado y encuentro con gente muy amable que se ha prestado a resolver mis dudas y a echarme un cable en todo lo posible en el tema de rastros, a ellos debo la mayoría de las cosas que he aprendido.

Por último, animaros de nuevo a hacer fotos y ya vemos si de podrían colgar en algún lado, ¿en la web de Egrupos tal vez? Otra cosa que podemos hacer, si queréis, es mandar fotos de rastros los que las tenemos, y explicar un poco por qué pensamos que son de cada especie.

Hala, ahí tenéis pa leer un rato…hacía tiempo que no me enrollaba tanto –excepto relatos, je je-.

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Javier Prieta y Luis Venancio mantuvieron un intercambio interesante sobre el paso de los alcaravanes en la Península Ibérica. La mención del “paso de alcaravanes” en un mensaje de Javier despertó el interés de Luis en Portugal, quien preguntó a Javier qué había querido decir por paso en este contexto. Javier respondió:

Los alcaravanes son parcialmente migradores, según el Libro Rojo (lectura muy recomendable, empecé a leerlo, despacio pues tengo poco tiempo, una especie o dos antes de dormir... y me ha sorprendido gratamente, viene muchísima información actual y real alejada de las generalidades tan al uso en otras obras). Volviendo al tema. El LR dice que en Iberia invernan al menos aves británicas, francesas y holandesas; que los alcaravanes de la Meseta Norte y Aragón disiminuyen en invierno y probablemente invernan en la mitad sur peninsular. Algo parecido pasa con los sisones. La zona de la que hablo es un lugar donde no hay alcaravanes reproductores en muchos kilómetros alrededor (que yo sepa). Es una parcela llana cubierta de piedras junto el arrozal de Galisteo. Parece una zona que prepararon para cultivar arroz y nunca usaron; es el único lugar donde crían terreras y donde más collalbas grises, alondras y tarabillas norteñas veo y donde se quedan hasta más tarde todos los años sin excepción). Tengo anotados alcaravanes en 5 ocasiones en 1999, 2002 y 2003; lo más pronto un 21/09 y lo más tarde un 13/10 (curiosamente los 3 años vistos en 13 de octubre); el bando mayor con 35 aves y una media de 15. Nunca los he visto en otras fechas, por tanto mi interpretación es paso posnupcial, a lo sumo concentración premigratoria posnupcial de aves locales (que no parece serlo).

Luis extendió el debate a la invernada de la especie:

Claro que no todas las zonas son como la mía, en la que hay alcaravanes un poco por todas partes y a lo largo de todo el año, por lo que no puedo distinguir las aves en paso de las locales. La verdad es que tengo citas en fechas de migración que me dejan mosqueado, pero no puedo sacar conclusiones. Lo ideal seria un seguimiento como lo de Luis Santiago a las cigüeñas negras je je

En mi modesta opinión, tus citas me parecen muchísimo interesantes. Pienso que esta especie sigue teniendo muchos secretos y el asunto del mensaje no debe de ser frecuente. A partir de ahora voy a prestar aún más atención a posibles citas de paso.

La invernada tampoco parece bien documentada. Un amigo me puso en contacto con Cristina Barros y ella me dijo que no conocía ni estudios ni metodologías de censos de dormideros invernales, que era lo que yo quería. En mi zona, en “invierno” solo los encuentro en dormideros, generalmente con ubicaciones tradicionales. Si alguien posee información sobre el tema estaría muy agradecido.

Ajunto 3 fotos (diapos) y en la no. 3 se aprecia un dormidero típico. Lo malo de estas fotos es que para hacerlas hay que perturbar a las aves y tras conseguir las primeras aceptables no volví a intentarlo. Sin embargo, pienso que es importante documentar estos dormideros, al menos para poder protegerlos mejor. Recientemente se ha evitado la construcción de un tendido justo por encima del que aparece en la foto (se desvió previamente el trazado).

Bueno, no me enrollo más...


Ahora le toquó a Javier mostrar su sorpesa:

Esos alucinantes dormideros de alcaravanes que tienes localizados cuando son ocupados ¿de día o de noche? El alcaraván tiene fama de nocturno. En mi zona crían muy pocos y la mayoría de observaciones que hago son invernales, grupos de tamaño muy variable, en 5 y 50 aves, pero siempre que los he visto en un punto no he vuelto a relocalizarlos en el mismo. Y eso que la mayoría de las veces son aves descansando; eso si todas las observaciones en pleno día. ¿que lugares suelen usar para el dormidero?

Luis a su vez respondió:

Según mis observaciones, las aves están en los dormideros durante el día y solo se mueven si son forzadas. En las escuchas que hice el año pasado, las aves abandonaban los dormideros y llegaban a las zonas de alimentación entre los 30 y dos 50 minutos tras la puesta del sol (según un GPS), con una puntualidad británica :-). En una ocasión pernocté en un hide para fotografiarlos y pienso que regresaron todos entre 1 y 2 horas antes de nacer el sol.

Por aquí el terreno es llano y ondulado, con más o menos encinas. Las aves suelen estar en pequeñas elevaciones o en sus laderas. La retama es el elemento más común entre ellos y el suelo suele ser algo desnudo y pedregoso. Algunas veces están ubicados cerca de carreteras o cortijos, lo que no significa que no pasen desapercibidos. De hecho, si no sabes que están allí casi tienes que "pisarlos" para verlos.

El numero de aves es muy variable y los dormideros pueden estar 1, 2 o más años sin aves, para luego estar otros tantos a tope. Algunos pueden acoger hasta 200 aves, mientras otros suelen tener solo 20 o 30. En tu lugar, yo no dejaría de intentar relocalizar los sitios donde has visto aves, principalmente si fue en diciembre o enero. Ojo que a veces hay una desbandada inicial y pueden quedar muchas aves sin levantar, principalmente si son grupos grandes.

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Otro tema ventilada en el foro recientemente ha sido los camachuelos y la cuestión de cuándo los juveniles de primer invierno se ponen rojos. El primer mensaje se basó en las observaciones bastantes superficiales hechas por Dave Langlois sobre los muchos camachuelos que invernan en La Vera.

La vista ayer de las tres camachuelos hembras me hace volver a la carga sobre la cuestión de cuando los machos se ponen rojos. Parece mucho más fácil ver machos hacia el final del invierno que al principio. ¿No es posible que hacen dos mudas, uno antes de dejar sus sitios de criar, cuando pierden el plumaje juvenil (que nunca se ve en los sitios de invernada) y luego otra muda durante su invernada cuando los machos se ponen rojos de pecho? He hecho un desglose del porcentaje de camachuelos machos en la primera mitad del invierno y en la segunda mitad, durante los últimos dos inviernos. Resulta que, en la primera parte del invierno (en los dos años) 24 de los 75 camachuelos sexeados eran machos, es decir, 32%. En la segunda parte del invierno (otra vez en los dos años) 52 de los 119 camachuelos sexeados eran machos, es decir 43%.. Es una subida notable (pero no definitiva, desde luego) de 11 puntos porcentuales y yo no puedo pensar en otra razón porque los machos se pusieran más visibles. Bueno, allí queda como una polémica para avivar un poco el foro, que como dice Rafa va un poco flojo.

Respondió Javier Prieta:

Camachuelos. A la cuestión de Dave de más hembras al principio de invernada y más machos al final, debe tratarse de lo que llaman migración diferencial entre sexos, bien en el tiempo o en el espacio (un sexo se mueve más al sur que otro) ejemplos habrá pero no me viene ninguno a la mente. En este caso, parece que las hembras migran antes.
La muda "doble" que sugieres no existe, según los libros, no es que lo diga yo. Los fringílidos mudan en verano y los juveniles que llegan aquí a invernar ya tienen plumaje de adulto (como los petirrojos y casi todos los paseriformes).


Rafa Romero dijo:

Respecto a los camachuelos, como ya estuvimos comentando, en Huelva los veo la mayor parte de veces en parejas, seguido de pequeños grupos y aves solitarias. No obstante, a fines de la época se ven grupitos más grandes, y con más machos que hembras. ¿De dónde salen? aquí, tan al Sur, no sé si vienen de aún más al Sur (tampoco creo que haya tantos como para dejar ver un paso notorio, como me dijo en su día Javier Salcedo), o si son agrupaciones de aves locales. Sin embargo, esta segunda hipótesis no aclara el sesgo sexual a favor de los machos, cosa que sí parece concordar con la migración diferencial de sexos


Dave Langlois luego respondió a Javier Prieta:

Hola Javi

¿Por qué dices que la muda doble no existe? Según los estudios más recientes, además de la muda de verano (la pauta normal) hay también muda de invierno, muda bianual y muda partida (el reemplazo de algunas plumas en el sitio de veranear y luego otro muda parcial en el sitio de invierno antes de regresar) (Summer moult, winter moult, biannual moult and split moult). Un pájaro que tiene el "split moult" es nuestro querido mosquitero musical. Se piensa que hay una evolución continua (pleonasmo) desde la muda de invierno hacia una muda de invierno a través de la muda partida por las ventajas evolutivas de la estrategia.

Estoy siendo un "sabio subsidiario", claro, buscando estas cosas en internet. He encontrado un documento pequeño muy interesante que os mando. No he podido encontrar nada conclusivo sobre si o no el camachuelo utiliza estas estrategias desarrollados de mudar pero sí encontré la siguiente frase en un abstracto del libro "Newton, I. (1966): The moult of the Bullfinch Pyrrhula pyrrhula. Ibis 108: 41 - 87".


The distribution of feather tracts and their sequence of moult in the Bullfinch is described. The adult post-nuptial moult, which is complete, lasted 10 - 12 weeks, and the post-juvenile moult, which is partial, 7 - 9 weeks.

O sea: la muda post nupcial del adulto es completo pero la muda post juvenil es parcial. Parece que están hablando sobre todo de las plumas de vuelo pero aun así, si la muda post juvenil es parcial, ¿no puede ser por lo menos posible que se ponen rojos aquí en sus sitios de invernar?

Javier Prieta:

Bueno, me he metido en un jardín. Que algún anillador me salve.
Cuando decía muda doble, me refería a mudas consecutivas (o sea, que los juveniles muden dos veces en verano). Ya sé que muchas especies mudan en verano (posnupcial) y en invierno (prenupcial), se nota mucho en las que tienen dos plumajes estacionales (el cerrojillo, por ejemplo).
Creo que John ya contestó esta cuestión del camachuelo el año pasado. A ver si vuelve y nos cuenta. Pero creo que todos los fringílidos mudan antes de migrar, aunque habrá caso de mudas suspendidas (o como se diga). La muda parcial que realizan los jóvenes consiste en cambiar las plumas corporales y algunas de vuelo.

Y efectivamente John Muddeman sí respondió, con su clarividencia acostumbrada:

No he podido leer todo el hilo de estos mensajes sobre la muda, pero puedo comentar algunas cositas. La terminología que usas Dave me encuentro raro, quizás por provener de la red e incluso parece demasiado simplificado, pero para intentar explicar un poco:

En paseriformes las mudas posnupcial y prenupcial pueden ser parciales (casi siempre las plumas corporales incluyendo o no las terciarias) o completas (tb incluyen las alas y cola). Adultos de cada especie suelen tener una muda completa y a veces una parcial cada año, mientras que la muda posjuvenil suele ser parcial (las plumas corporales). P.ej. los carricerines comunes en otoño se pueden diferenciar en juveniles y adultos solo por el tacto (cosas de anilladores!) ya que las plumas corporales de los jovenes (de primer invierno tras la muda posjuvenil) son nuevas y blandas, mientras que las plumas desgastadas de los adultos (que hicieron una muda completa prenupcial en sus zonas de invernada) son duras y asperas. Tienen la estrategia de muda completa en invierno (prenupcial) y parcial (si existe) en verano. En contraste, los mirlos mudan completamente en verano (posnupcial) y, si mudan algo, parcialmente en invierno (prenupcial).

Bien. Los fringilidos suelen ser de una muda completa al año en adultos, en verano (posnupcial). Los jovenes tb tienen la muda posjuvenil en verano, pero una proporción de ellos, especialmente de individuos de climas más benignas, como en las zonas mediterráneas y donde han nacido temprano, tb pueden mostrar una muda completa. La pregunta es si hay casos de muda completa en juveniles de camachuelos y por lo que sé yo, no las hay. La biblia moderna de la muda es Jenni & Winkler "Moult & Ageing of European Passerines" y allí exponen que en los camachuelos estudiados ningun juvenil
tras la muda posjuvenil habia mudado alguna secundaria o primaria y los que mostraban nuevas plumas (hasta 4) en la cola probablemente se debía a una perdida accidental. Lo que sí es interesante es que los adultos pueden mostrar primarias en crecimiento hasta noviembre y raras veces diciembre (y por lo tanto probablemente algo de muda de plumas corporales tb). Pero no sé si eso sería normal en una población migradora como la de EX, ya que se supone que la migración sería seriamente afectada por tener plumas en crecimiento (y no hablan de casos de una muda suspendida).

Con referencia a tu ejemplo de 'split moult', el mosquitero musical precisamente es una de las muy pocas especies conocidas a mivel mundial que muestra dos mudas completas al año, o sea de la muda 'biannual complete'. Es una de las 6 estrategias básicas en la muda (per Jenni & Winkler), aunque hay muchas variaciones. Dave, si te puedo prestar el libro, encantado. Seguro que será de mucha interés. Yo, por desgracia no he anillado ningún bicho en varios años y el tiempo no es exactamente lo que me sobra ahora para
empezar de nuevo.

Luego entró en lid Javier Salcedo:

En el libro mucho más que plumas, o algo así, de J.C. Senar y cols se repasa con información muy actual el lenguaje de los colores en diferentes especies de aves y en concreto, en algunos estudios que cita hechos con carboneros comunes y luganos, se concluye que las coloraciones oscuras producidas por la melanina y pigmentos afines tienen un significado social de dominancia, por ej el la corbata de los machos de carbonero y el baberito de los machos de lúgano, mientras que las coloraciones rojas, naranjas y similares producidas por los carotenos y derivados tienen un significado de calidad reproductora en el ind que los porta y, por ej en el caso de los fringilidos, constituyen una señal honesta que utilizan los machos para atraer a las hembras. De ser así y suponiendo que los camachuelos estén emparejados todo el año puede que tenga sentido que los machos, al contrario p ej de los pardillos, presenten la coloración roja de las partes inferiores durante todo el año. En cuanto a lo de ser más vulnerable creo que eso es relativo. Un macho puede estar más expuesto a la predación cuando canta o realiza paradas de cortejo llamativas pero el peligro es más relativo en especies gregarias que forman bandos más o menos grandes en invierno, donde se detecta primero al grupo que a un ind en concreto, ya sea en bandos que se alimentan en el suelo o más discretamente en las copas de los árboles. El coste que deben pagar es el de mantener ese plumaje con una alimentación rica en carotenos pero precisamente esos individuos, más expertos, fuertes, eficaces en la búsqueda de alimento y con un comportamiento invernal discreto en el interior de pequeños grupos, no deben tener mayores problemas que otros con los depredadores.

En cuanto a los machos de camachuelo de primer invierno, una vez descartado que la coloración rojiza se adquiera por la muda, es posible que se vaya adquiriendo a lo largo del inv por la dieta conforme van aprendiendo a buscar alimentos ricos en caroteno, de tal forma que los crípticos machos primerizos de otoño se vayan convirtiendo en vistosos machos en fechas cercanas a la primavera. ¡¡Ojo!! No sé si estoy diciendo una barbaridad pero creo recordar, y no sé si viene citado también en el libro de Senar, que hay un trabajo con piquituertos que llega a conclusiones de este tipo. Saludos.

Otra vez Javier Prieta:

Colores en aves. No he leido el libro de J.C.Senar, pero hay un artículo suyo en la última o penúltima Garcilla. Creo que los camachuelos que ahora vemos no volverán a mudar hasta después de criar, que no tienen muda prenupcial, así que los jóvenes deben estar preparados para su primera cría en primavera. Hay especies que mudan pero ocultan sus colores brillantes o atributos de color en invierno, supongo que para evitar predación y porque en esta época no tienen sentido en la comunicación intraespecífica. Es el caso del citado pardillo o el babero del gorrión. Las plumas tienen el color intenso en la base y las puntas son más miméticas, pero con el desgaste el color inferior se hará visible cuando llegué su momento.


Otra vez Javier Salcedo:

Otra explicación podría ser lo de la migración diferencial que comenta John Muddeman. En el caso de los camachuelos los machos permanecerían más tiempo en las zonas de cría o cerca de ellas y llegarían más tarde a nuestras latitudes, lo que explicaría la mayor proporción de hembras en otoño. De ser así la pareja perdería el contacto durante la invernada y lo recuperaría al llegar al territorio de cría, que debería ser el mismo de un año a otro para que se cumpla lo de la fidelidad que tú comentas. Esto también explicaría que al llegar la primavera los machos no tengan que partir antes que las hembras para conseguir buenos territorios y, por ello, se cumpliría que a finales del invierno la proporción de sexos sea similar en los cuarteles de invernada. En fin, esto podría ser también una explicación, pero me parece un poco complicado. . . . yo descartaría que los machos jóvenes adquieran la coloración roja por desgaste ya que los adultos no siguen esa estrategia. En las especies que cita JP el desgaste afecta tanto a aves jóvenes como
adultas.

Javier Prieta:

Hola, vaya día de mensajes¡¡ En mi mensaje no pretendía decir que los camachuelos jóvenes adquieran su color por desgaste. Al contrario, quería decir que si "quisieran" ocultar esos vivos colores en invierno sin necesidad de mudar podrían hacerlo por desgaste como otras especies emparentadas (pardillo). Si mantienen colores vivos será por algo, ...vaya usté a saber porqué.
Y sobre la mayor proporción de hembras que machos me inclino por una simple migración diferencial. La fidelidad de la pareja, aunque exista, tendría muchas excepciones. Además son animales pequeños, de vida media corta, con una alta proporción de juveniles, alta mortalidad... Así que habría muchos/as solteros/as, viudos/as y algunos divorciados/as. Extrapolando casos conocidos de cigüeñas (blancas y negras), vemos que todo es posible.


Dave Langlois luego dijo:

¡Qué interesante! Si yo entiendo bien hay dos más formas de coger el color
del plumaje además de una muda: 1) a fuerza de una dieta selecta, rica en
carotenos, por ejemplo (¿piquituertos?) o 2) el desgaste de un plumaje de
cobertura con el plumaje nupcial abajo (pardillo). Pues a fuerza de
observación (muy superficial, eso sí) y una corazonada yo me inclino por uno
de estos encima de la migración desfasada, que sigue sin convencerme.


Ahora Álvaro Diaz Pastor nos dio unos pinceladas de sabiduría:

Dave, no puede implicar un cambio en la coloración del plumaje si no se ve acompañado de una muda, ya que tras la misma las plumas son elementos "muertos" separados fisiológicamente del cuerpo y no variarán en coloración salvo tinte externo.

Igualmente y como ya se ha dicho, los camachuelos no tienen muda prenupcial, por lo que criarán en general con un plumaje de cuerpo de adulto (mudado en la postjuvenil, finales de verano) y con plumas de vuelo, cobertoras primarias y alguna cobertora mayor externa juvenil. No es descartable -no lo sé seguro- que el plumaje del pecho del
camachuelo macho tras la muda posnupcial / postjuvenil (muda verano) tenga los bordes algo pálidos y que se desgasten durante el invierno (al estilo de los gorriones o los pardillos).

Por último, este año en marzo, en El Chorrero, Sierra de Pela (Navalvillar de Pela, Badajoz), capturamos una hembra nacida al año anterior con las 2 cobertoras mayores más externas retenidas (juveniles).


En otro mensaje Álvaro dijo:

Básicamente, los fringílidos carecen en Europa (me curo en salud no generalizando demasiado) de muda prenupcial, por lo que el plumaje que adquieren a finales de verano (con la muda completa o parcial en función de la edad) es el que tendrán durante la estación reproductora.

El ahorro que supone a los fringílidos no realizar una doble muda (apagón de coloración para el invierno y vuelta a colores llamativos para la reproducción) puede implicar otros gastos ya que este grupo cuenta con especies relativamente agresivas. La coloración implica en sí misma (acompañada en algunos casos por el canto) agresividad
relacionada con el territorio y la reproducción, por lo que en invierno, época en la que básicamente estos dos aspectos no son necesarios (bandos numerosos, por supuesto no se cría, etc.) sería absurdo gastar energía en batallar con un compañero de colores
llamativos (algo similar ocurre con los jóvenes de gaviota, por ejemplo). Por ello, aparece la estrategia de los bordes pálidos que oculta, mediante el entejado que suponen las plumas, el verdadero color de reproducción. Muy llamativo es el caso de los gorriones (passeridos). En los fringílidos es destacable en el macho del Pinzón
Real y el Pardillo Común, pero también aparece en menor medida en Picogordo, Pinzón Vulgar e incluso Verderón Común. Una vez actúa el desgaste, aparece la llamativa coloración que antes estaba oculta.

He "investigado" a través de otros foros y me comentan que los machos de camachuelo capturados (me han mandado también fotos) después de la muda de finales de verano son tan llamativos como en primavera (capirote negriiiiisimo y cuerpo rojizo). La duda aquí puede estar con los machos de primer invierno, que quizá no sean tan llamativos como los adultos (véase el libro ya mencionado de Joan Carles Senar).

Bueno, John y otros podrán añadir muchísimo a esto.

Dave Langlois otra vez:

Descartada la posibilidad de un muda prenupcial, parece a priori posible que los camachuelos de primer invierno podrían utilizar esta táctica de bordes ocultadores, ¿no? Me acuerdo que hace unos inviernos mandé un mensaje al foro sobre un camachuelo que acababa de ver bien, durante unos minutos, y no pude decidir si era hembra o macho. Tenía el color entremedio. ¿Podría ser un macho de primer invierno con los bordes medio gastados????


Álvaro otra vez:

Todos los anilladores con los que he contactado coinciden en no haber visto nunca camachuelos machos con bordes pálidos en las plumas, incluido los de primer año, así que quizá ese camachuelo que viste podría tratarse de un macho de primer año que no ha desarrollado todo el potencial del color de adulto para "pasar" desapercibido entre los
poderosos machos adultos, tal y como indica Senar en el libro mencionado para algunas especies (especulación, que es gratis, jeje).

Y por fin dijo Javier Salcedo:

Lo de la dieta rica en carotenos lo dije yo y evidentemente me equivoqué. Efectivamente las plumas adquieren su color mientras están irrigadas y cuando finalizan su crecimiento se acabó. Ya no pueden depositar ni más carotenos ni otros pigmentos. Habría que esperar, pues, a una siguiente muda para ver el resultado de una dieta rica en carotenos.

En cuanto a lo que comenta Dave de camachuelos a mitad de coloración entre hembras y machos yo no descartaría la posibilidad de que fueran machos adultos, con problemas de enfermedades, parasitarios, etc, en vez de jóvenes o incluso hembras viejas.

EL FORO DE GOCE

En este apartado se pretende dar una idea de algunos de los temas que se han tratado recientemente en el foro de Goce.

El foro de Goce no tiene objetivos específicos de tipo científico o académico. Es un foro en el sentido sencillo de una plaza (virtual) donde un grupo de amigos (algunos de los cuales no se conocen cara a cara) de parecidas inquietudes y una sensibilidad común puedan encontrarse para compartir sus impresiones y experiencias, aprender el uno del otro, enseñar al próximo (hasta donde les sea posible), entusiasmarse, pasmarse, polemizar . . . hasta provocar, picar y guasearse.

Nos llevamos muy bien. No se ponen limitaciones a la condición de “socio” ni a los temas a tratar. Algunos foreros no viven en Extremadura y algunos mensajes no se limitan a esta zona geográfica. Pero todos sí comparten el mismo deseo comprometido de conservar la belleza deslumbrante de Extremadura y las zonas colindantes, denunciar las amenazas y atentados, disfrutar de los hallazgos y proezas de otros, ayudar en la identificación de las especies y en cuanto es posible hacer todo esto con buena fe y buen rollo. ¿Te animas?

Dave Langlois

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