| Resumen
número 3 recopilado por Dave Langlois
En
este resumen:
Como
es su costumbre, Rafa Romero nos regaló este
otoño un delicioso relato de una de sus salidas
en la Sierra de Aracena, hablando con mucha belleza
de un cosa que se hace cada día más rara
y cara en nuestro ajetreado mundo: el silencio . . .
Como cada mes de septiembre, nuestros
campos se llenan con los estruendos de amor más
bonitos del reino de los mamíferos. Este año
la berrea se presenta de capa caída, con nada
de lluvia y el campo rezumando polvo en lugar de agua.
Pero aún así, siempre flota en el aire
ese gusanillo de ir a ver y escuchar este espectáculo
que nos regalan, como fruto de temporada, nuestros montes
y bosques.
De las tardes que he estado disfrutando de este acontecimiento,
me quedo con la del pasado jueves 29. El lugar elegido
para iniciar mi ruta fue un arroyo, casi en su desembocadura
en el Embalse de Aracena. Allí me planté
un poco antes de las siete de la tarde, con el sol ya
queriendo descansar tras un agotador día en el
que se esforzó bastante, castigando de forma
implacable -un día más- los montes de
Sierra Morena.
El arroyo, milagrosamente, lleva algo de agua en su
último tramo, y veo que en las piedras de sus
orillas la nutria ha dejado sus reveladoras marcas.
Comienzo a descender aguas abajo, y me paso a un estrecho
camino de tierra que marca el borde entre el pinar-jaral
y el arroyo. Estos senderos son verdaderas autopistas
para los mamíferos; en la tierra se puede seguir
el continuo rastro del tejón, el de varios ciervos,
el paso fugaz del zorro y las redondas marcas de la
garduña, con quinto dedo y uñas muy bien
marcadas. ¡Cuántos secretos guardarán
nuestros caminos, espías forzosos de las andanzas
de las esquivas ánimas da noite!
Un mosquitero musical reclama entre los pinos, y abajo
se oye el silbido del martín, flecheando de arriba
abajo por el arroyo. El sol va cayendo, sin prisa pero
sin pausa, y la temperatura se vuelve de lo más
agradable. Buen ambiente y buen escenario para disfrutar
de un atardecer campestre lleno de incógnitas
como todos, sabiendo que puede aparecer en escena casi
cualquier cosa, característica que a lo largo
del día sólo se da en estos momentos del
ocaso.
Al llegar a un lugar que me parece bueno abandono el
camino, bajo y me siento al borde del matorral, por
encima del máximo nivel del cauce –ahora
vacío casi por completo- de esta cola del pantano.
Sentado y callado, observo con el telescopio dos ciervas
que beben en la orilla, cerca de dos garzas reales.
Un mito me hace compañía unos instantes,
el martín vuelve a cantar, varios somormujos
nadan lejos y un ruidoso andarríos grande pasa
veloz siguiendo el arroyo aguas abajo. Todo en orden.
El atardecer ya está comenzando,
el sol se ha tapado tras un alto cerro a pesar de que
aún le queda algo de fuerza. Se oye, lejano,
el primer bramido… De pronto, me doy cuenta de
algo, algo que me resulta extraño y que no acierto
a adivinar qué es, hasta que el ruido del roce
de las uñas del agateador que trepa por el tronco
de una encina me lo revela: es el silencio. El silencio
total y absoluto, ¿conocéis esa sensación?
Son pocas las veces que se puede disfrutar de él,
momentos en que incluso puede hablarse de silencio ensordecedor,
una sensación que te envuelve por completo. No
canta ni un pájaro, no hay hoy viento que mueva
las ramas de pinos y jaras, por supuesto no hay voces,
ni coches, ni músicas….nada.
Esos momentos valen su peso en oro,
o al menos así los aprecio yo. Estar sentado
en el campo, contemplando cómo los últimos
y dulces lengüetazos del sol convierten los lejanos
montes de matorral en tapices casi de terciopelo, oliendo
la humedad del arroyo y el aroma de las jaras que te
envuelven, sin escuchar absolutamente nada…Es
algo sencillamente indescriptible.
Otro bramido lejano rompe esta armonía,
ruptura continuada por el graznido de la garza que se
retira a dormir a la copa de una encina, y por una abeja
que vuela junto a mi. Pero a los pocos segundos el manto
del silencio se extiende de nuevo sobre este rincón
serrano. Sé que me repito con esto, pero es que
son estos los momentos en los que verdaderamente uno
se siente parte integrante de la Naturaleza, un igual
entre iguales de distinto rango y condición,
situaciones donde volvemos a colocarnos en nuestro lugar
original junto a aves, reptiles, árboles, insectos,
plantas, aguas,…instantes donde la hegemonía
humana –construida a base de destrucción-
no tiene cabida.
Un chapoteo me devuelve a la realidad;
es el pinchapez, que desde su percha en un palo seco
se tira una y otra vez arponeando a todo ser que nada
bajo el agua. De nuevo un bramido, esta vez más
cercano pero tampoco a la vista, pone mes y hora a este
día que ya acaba. El sol se ha ocultado, y la
luz empieza a faltar en un atardecer en el que el cielo
no ha estado muy bonito, más bien los colores
languidecían en él sin la espectacularidad
de otros días. Quizá sea que faltan la
lluvia y los soplos de fresco aire norteño que
otros años por estas fechas ya imperan en la
Sierra de Aracena.
Y comienza el relevo. Ya son varios
los venados que se llaman y contestan desde distintos
serrejones y jarales, sin que ninguno se decida a mostrarse.
Varias ciervas bajan por una ladera de encinas en busca
del inminente ramoneo nocturno, mientras el martín
aprovecha hasta el último minuto de luz para
asaetear a sus presas. Un sapo partero ibérico
canta en las frescas yerbas de la orilla húmeda;
su canto parece querer confundirnos para transformar
a su dueño, dándole alas y pequeñas
orejas plumíferas al anfibio, aunque al menos
hoy no hay engaño y deberá seguir alegrando
con su precioso, corto y metálico silbido las
orillas del arroyo, perteneciendo al reino de los suelos.
Es hora de recoger, ya casi oscuro
del todo. Retorno por el camino que serpentea entre
los arbustos y el arbolado. Un cárabo viene a
confirmar lo que todos ya saben: ha llegado el momento
de las criaturas que reniegan del sol, horas donde un
sinfín de estrellas y la leve sonrisa lunera
serán las únicas dueñas del cielo,
y bajo cuya protección deambularán toda
suerte de seres nocturnos, que sin duda se alegran día
a día de la ampliación de los dominios
de la noche tras las ínfimas oscuridades de los
primeros días del verano.
De nuevo el cárabo emite
su precioso sonido gutural, de mil ecos y retumbes en
las entrañas del pinar, y es contestado por una
hembra cercana. Finalmente, un zorro cruza veloz ante
mi, como insistiendo: “la noche ha llegado, el
relevo se ha producido, y tú ya no pintas nada
aquí”. Así que me marcho, como siempre
enamorándome cada día y cada noche un
poco más de las tierras donde vine a nacer.
Este relato produjo la siguiente
respuesta de José Antonio López:
La valoración que hace Rafa sobre
el silencio y su importancia sobre otras cosas la he
tenido yo también muy presente siempre y siento
necesidad de buscarla de vez en cuando. Me encantó
ver como compartimos cosas que para mí son muy
importantes. Como sabéis soy del Pirineo aragonés
y este fin de semana me escapo para allá, a fin
de encontrar mi dosis de silencio en la alta montaña.
Creo que el relato sintetiza de modo genial
la forma que tengo/tenemos de concebir la naturaleza
como un todo, no pudiendo entenderla si lo hacemos de
forma parcial. Por eso siempre en sus historias encontramos
referencias no sólo de aves, sino de otros muchos
detalles.
"pero es que son estos los momentos
en los que verdaderamente uno se siente parte integrante
de la Naturaleza, un igual entre iguales de distinto
rango y condición, situaciones donde volvemos
a colocarnos en nuestro lugar original junto a aves,
reptiles,
árboles, insectos, plantas, aguas,.instantes
donde la hegemonía humana -construida a base
de destrucción- no tiene cabida.".
Y por eso en el foro, con el denominador
común de las aves, uno descubre espacios para
hablar también de arbustos, árboles, ciervos,
murciélagos, mariposas o serpientes -por citar
alguno de los temas del verano. Amén de hablar
de lengua, filosofía, literatura o lo que se
tercie.

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| Otro
tema tratado en el foro recientemente ha sido la identificación
de los mamíferos por sus huellas. Todo empezó
con una solicitud de José Antonio López:
Tanto Rafa como JP soléis
hacer referencias a la identificación de rastros
de mamíferos. Ante mi desconocimiento casi total
sobre el tema, ¿podéis alguno indicar
algún sitio web o bibliografía donde se
pueda uno iniciar en la identificación de huellas,
excrementos u otros rastros?.
Y si quereis dar algún Master para goceros del
tipo "Aprenda a identificar rastros en cuatro clases"
pues miel sobre hojuelas ;-)
Acudió Rafa:
La verdad es que no estoy tan puesto
en el tema como para dar un curso de rastros, ni mucho
menos. Es un mundo difícil y que requiere tiempo,
aunque al final sacas frutos y es muy gratificante pues
aprendes a conocer a esos otros bichos, los que apenas
se ven pero que deambulan siempre de aquí para
allá.
Yo la verdad es que hasta hace poco
no sabía nada de estas cosas, sólo identificaba
los rastros de nutria, tejón y poco más.
Hasta que hace un tiempo empecé, junto a JS,
a ponernos un poco más las pilas en el tema de
los mamíferos. Me dio por hacer una cosa que
os recomiendo: desde que me hice de cámara digital,
me dedico a fotografiar caquitas, huellas y demás
rastros. Tengo una pequeña base fotográfica
que si queréis podemos colgar en algún
lado. Esto me es de utilidad porque cuando no identifico
algún rastro le envío la foto a algún
conocido/amigo bichero con experiencia, y también
para comparar los rastros que encuentro. Aún
así, siempre hay y habrá bastantes rastros
que no se logran identificar. La mejor manera de aprender
es salir al campo con alguien que entienda del tema,
así es como aprendes los pequeños rasgos
que permiten separar un rastro de otro; el problema
que es estos bicheros escasean, así que tenemos
que ser altamente autodidactas…
Entre los más fáciles: huellas y cacas
de nutria, huellas de tejón, cacas de garduña
-a veces no tan fáciles-, cacas de lobo, letrinas
de jineta, huellas de meloncillo si están medianamente
bien marcadas,...otras son más complicadas, p.e.
aunque parezca mentira los excrementos de zorro pueden
llegar a ser muy jodidos y confundibles con casi todo,
los perros siempre suelen estar por medio para dificultar
las cosas con huellas de zorro, lobo e incluso otras.
Ídem con los gatos domésticos, monteses,
jinetas y supongo que linces jóvenes.
En fin, que no es fácil pero que
se puede aprender al menos "a defenderse",
que de momento es el nivel al que yo he conseguido llegar.
Para ello, una cosa muy útil es saber/sospechar
cuáles son los mamíferos que hay por la
zona que estás pateando... ¡vamos, como
con los pájaros!, eso siempre facilita la cosa.
Además, en nuestras zonas de campeo habituales
tenemos algunas ventajas: en el Norte existen varias
"dicotomías-extra" como marta-garduña,
lobo-perro, armiño-comadreja, visones/turón,
etc. que complican aún más las cosas.
De entre los bichos que tenemos en EX
o AND, no todos suelen rastrearse con la misma frecuencia.
Por ejemplo, son muy frecuentes los excrementos de zorro,
nutria, garduña, jineta, lince –donde lo
hay-; también bastante frecuentes las huellas
de tejón, garduña, zorro o nutria. En
un punto medio podríamos hallar al meloncillo
(huellas y cacas), tejón (cacas), jineta (huellas).
Entre los que menos suelo rastrear: gato montés,
comadreja, turón. Esto se debe en gran medida
a las costumbres de cada bicho y su uso del hábitat
(p.e. mientras que el tejón frecuenta caminos,
el meloncillo prefiere el matorral espeso donde es más
difícil seguir sus pasos).
Se me ocurre una cosa: podéis hacer
fotos a los rastros que encontréis y mandarlos
al foro, así entre todos podremos ver de qué
se trata. Eso sí, algunos simples consejos para
el campo:
- Haced al menos dos fotos de los rastros: uno sólo
de la caquita/huella, con macro, y otra de la misma
pero con un elemento comparativo al lado. Yo suelo usar
una moneda, barra de labios -de cacao, ehh- o un dedo.
- Muy recomendable: llevar un metro y tomar medidas
de longitud, anchura o grosor del excremento/huella.
Yo suelo hacerlo, aunque tengo el defecto de no apuntarlo
en seguida y luego se me olvida...
- Posteriormente, si estamos ante un excremento, hay
que aplicar la medida más drástica: coger
la caquita, acercarla a la pituitaria, y.... ¡a
oler!
Esto puede ser más o menos desagradable
según su propietario, frescura y contenido. P.e.
la garduña en agosto-octubre suele oler incluso
bien –comen mucha fruta, especialmente higos-;
sin embargo una deposición fresca de zorro que
ha comido carne es sencillamente nauseabunda. Para opiniones,
colores, pero para mi las que menos apestan: garduña,
jineta, nutria y zorro con insectos; las peores: lobo,
lince, gato montés, zorro con carne... Esto de
los olores puede parecer una tontería, pero cuando
empecé a interesarme por esto algunos compañeros
me lo advirtieron: a veces la mejor manera de identificar
es el olor. Por ejemplo, los excrementos de zorro pueden
llegar a ser muy parecidos a los de gato montés,
mientras que sus olores son bastante distintos. Eso
sí, el tema de los olores es quizá lo
más complicado de los rastros, yo por ejemplo
aún no me manejo bien.
- Ya por último, se puede coger
el excremento y –si está seco, claro- desmenuzarlo
a ver qué contiene. Es mucho más difícil
que una egagrópila, pues sus contenidos son menos
evidentes debido a que son restos ya digeridos. Sirve
para conocer por encima qué ha comido su propietario,
p.e. es muy claro cuando el zorro come insectos, o cuando
la garduña come higos –las pepitas que
decís-. A veces se encuentran cosas chulísimas,
como una de lobo que JS y yo examinamos y contenía
un trozo de pezuña de cabra. Antes de desmenuzarlo,
por la textura y apariencia se puede saber si contienen
pelo (suelen ser duras y consistentes, de silueta bien
definida), aves (plumas), insectos (silueta bien definida
pero se desmenuzan en seguida), frutas y demás
(fofas, de silueta y forma no muy clara), etc. Esto
puede servir incluso para hacer una primera criba: los
felinos, por ejemplo, son exclusivamente cazadores y
sus cacas nunca contienen frutas –aunque en el
mundo de los mamíferos yo no aseguraría
nada al 100%-.
Como veis, todo mi mensaje se refiere
a carnívoros. Los micromamíferos son muy
difíciles de distinguir. Los ungulados se suelen
rastrear también bien (al menos jabalí
y ciervo) aunque a veces hay problemas con ganado doméstico
–cabras, cerdos-. De rastros de murciélagos
no tengo ni la más remota idea.
En cuanto a lugares y épocas para
buscar rastros: para excrementos, lógicamente,
cualquier época es buena. Los bichos suelen tener
preferencias para hacer sus necesidades. Así,
por ejemplo, las jinetas defecan en letrinas (las más
grandes de los carnívoros) que suelen estar sobre
riscos o en la horquilla de grandes alcornoques, la
garduña gusta de hacerlo en la orilla de los
caminos, el zorro también en caminos, a veces
sobre matas, rocas, etc., el lobo en cruces de caminos
o en los mismo caminos o matas próximas, el lince
también en letrinas sobre roca o el suelo junto
a matorrales, la nutria en rocas dentro del río,
el tejón en letrinas que son pequeños
agujeros excavados llenos de cacas fofas, la comadreja
sobre muros de piedra o troncos,…. En cuanto a
huellas, siempre se dice que el mejor momento de buscarlas
es cuando llueve o nieva, entonces las impresiones suelen
quedar muy bien marcadas en caminos mojados, orillas
de charcos, etc. Yo añadiría una cosa:
en época seca, los caminos polvorientos son una
mina para huellas. En la capita de polvo quedan marcadas
las huellas de forma bastante clara por lo general.
Para mi, los mejores lugares para rastrear
son los caminos y senderos con barro o polvo, y los
ríos/arroyos y sus orillas –incluidas las
vereas que hace el ganado en las proximidades-. De entre
los mamíferos, hay algunos que muestran preferencia
por andurrear por los caminos humanos y que suelen ser
los que más y mejor se rastrean: tejón,
zorro, lobo o garduña. Los cauces de agua y sus
orillas concentran muchos bichos –sobre todo en
verano, como los pájaros-, así que es
fácil toparse rastros de nutria, tejón,
zorro, meloncillo, jineta, rata de agua, gato montés,
a veces turón, etc.
Recomendaciones bibliográficas: tengo una guía
sobre rastros, "Huellas y rastros de los mamíferos
ibéricos. Benjamín Sanz, José Vicente
Turón y Alfonso Balmorí. Editorial Félix
de Azara, Zaragoza 2004"; antes de ese, usaba las
láminas de los dos tomos de "Mamíferos
Ibéricos" de J.C. Blanco. Esta segunda es
una obra de referencia para conocer costumbres y situación
de los mamíferos. El primero es genial para el
tema de rastros, eso sí, la edición no
está muy cuidada (algunas faltas de ortografía
y de imprenta, un poco desordenada, etc); aún
así creo que es de lo mejorcito. Tiene una dolencia
bastante evidente, que se debe a que los mamíferos
terrestres -también incluye murciélagos-
han sido todos tratados por el mismo autor (B. Sanz),
con lo cual hay algunos que están bastante trabajados
-p.e. nutria, garduña, jabalí- y otros
mucho menos -meloncillo, lince...el autor vive en Zaragoza-.
Aún así, lo sigo recomendando, pues es
un libro donde se palpa que lo que contiene está
mamado directamente del campo. No sólo es de
huellas, también de excrementos, descortezamientos,
restos de alimentación,... Yo no recuerdo cómo
lo pedimos ni lo que costó, quizá JS lo
recuerde (compramos uno para cada).
Bueno, pues eso es lo que se me ocurre
deciros. Quiero dejar constancia plena de que no soy
ningún experto ni muchísimo menos en esto,
sólo un aprendiz de rastros, de hecho continúo
preguntando mucho a amigos e incluso en foros (en el
foro andaluz hay varios grandes rastreadores). Y un
último consejo, que a mi me dieron también
(por ejemplo, recuerdo que Dani Huertas, al que algunos
conocéis, me lo dijo hace tiempo): no hay que
desanimarse. Esto de los rastros es un mundillo bastante
complicado donde no podemos intentar querer saberlo
todo. A veces porque la huella no está bien marcada,
la caca está deteriorada por la lluvia, hay varios
candidatos para una paloma desplumada, etc. y a veces
porque sencillamente no eres capaz de saber de qué
demonios es el rastro tan bien marcado que tienes delante
–esto último me ha pasado hace unas semanas
con un rastro que tengo afotado-.
Y una advertencia final: ciudadín,
que los mamíferos enganchan! Empiezas rastreando,
y al final acabas saliendo al campo con la finalidad
de ver a las ánimas da noite. La observación
de un carnívoro siempre te pone las pilas y te
sube la adrenalina. Además, desde un punto de
vista práctico también es rentable rastrear:
los típicos días que sales al campo, y
te pegas la paliza de andar sin ver apenas pájaros,
te puedes dedicar a buscar rastros que siempre hay alguno
por ahí (bueno, o a buscar herpetos, o setas,
o plantas, o insectos…aunque debo reconocer que
estos dos últimos no los toco…). Es decir,
aumentas tus posibilidades de pasarlo bien.
Bueno, ya “me pasao” con el
mensaje. Espero que os sirva de ayuda, como a mi me
sirvieron y sirven también estos consejos que
me dieron. Debo decir que siempre me he encontrado y
encuentro con gente muy amable que se ha prestado a
resolver mis dudas y a echarme un cable en todo lo posible
en el tema de rastros, a ellos debo la mayoría
de las cosas que he aprendido.
Por último, animaros de nuevo
a hacer fotos y ya vemos si de podrían colgar
en algún lado, ¿en la web de Egrupos tal
vez? Otra cosa que podemos hacer, si queréis,
es mandar fotos de rastros los que las tenemos, y explicar
un poco por qué pensamos que son de cada especie.
Hala, ahí tenéis pa
leer un rato…hacía tiempo que no me enrollaba
tanto –excepto relatos, je je-.

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Javier Prieta y Luis Venancio mantuvieron un intercambio
interesante sobre el paso de los alcaravanes en la Península
Ibérica. La mención del “paso de
alcaravanes” en un mensaje de Javier despertó
el interés de Luis en Portugal, quien preguntó
a Javier qué había querido decir por paso
en este contexto. Javier respondió:
Los alcaravanes son parcialmente
migradores, según el Libro Rojo (lectura muy
recomendable, empecé a leerlo, despacio pues
tengo poco tiempo, una especie o dos antes de dormir...
y me ha sorprendido gratamente, viene muchísima
información actual y real alejada de las generalidades
tan al uso en otras obras). Volviendo al tema. El LR
dice que en Iberia invernan al menos aves británicas,
francesas y holandesas; que los alcaravanes de la Meseta
Norte y Aragón disiminuyen en invierno y probablemente
invernan en la mitad sur peninsular. Algo parecido pasa
con los sisones. La zona de la que hablo es un lugar
donde no hay alcaravanes reproductores en muchos kilómetros
alrededor (que yo sepa). Es una parcela llana cubierta
de piedras junto el arrozal de Galisteo. Parece una
zona que prepararon para cultivar arroz y nunca usaron;
es el único lugar donde crían terreras
y donde más collalbas grises, alondras y tarabillas
norteñas veo y donde se quedan hasta más
tarde todos los años sin excepción). Tengo
anotados alcaravanes en 5 ocasiones en 1999, 2002 y
2003; lo más pronto un 21/09 y lo más
tarde un 13/10 (curiosamente los 3 años vistos
en 13 de octubre); el bando mayor con 35 aves y una
media de 15. Nunca los he visto en otras fechas, por
tanto mi interpretación es paso posnupcial, a
lo sumo concentración premigratoria posnupcial
de aves locales (que no parece serlo).
Luis extendió el debate a
la invernada de la especie:
Claro que no todas las zonas son como
la mía, en la que hay alcaravanes un poco por
todas partes y a lo largo de todo el año, por
lo que no puedo distinguir las aves en paso de las locales.
La verdad es que tengo citas en fechas de migración
que me dejan mosqueado, pero no puedo sacar conclusiones.
Lo ideal seria un seguimiento como lo de Luis Santiago
a las cigüeñas negras je je
En mi modesta opinión, tus citas
me parecen muchísimo interesantes. Pienso que
esta especie sigue teniendo muchos secretos y el asunto
del mensaje no debe de ser frecuente. A partir de ahora
voy a prestar aún más atención
a posibles citas de paso.
La invernada tampoco parece bien documentada.
Un amigo me puso en contacto con Cristina Barros y ella
me dijo que no conocía ni estudios ni metodologías
de censos de dormideros invernales, que era lo que yo
quería. En mi zona, en “invierno”
solo los encuentro en dormideros, generalmente con ubicaciones
tradicionales. Si alguien posee información sobre
el tema estaría muy agradecido.
Ajunto 3 fotos (diapos) y en la no. 3
se aprecia un dormidero típico. Lo malo de estas
fotos es que para hacerlas hay que perturbar a las aves
y tras conseguir las primeras aceptables no volví
a intentarlo. Sin embargo, pienso que es importante
documentar estos dormideros, al menos para poder protegerlos
mejor. Recientemente se ha evitado la construcción
de un tendido justo por encima del que aparece en la
foto (se desvió previamente el trazado).
Bueno, no me enrollo más...
Ahora le toquó a Javier mostrar su sorpesa:
Esos alucinantes dormideros de alcaravanes
que tienes localizados cuando son ocupados ¿de
día o de noche? El alcaraván tiene fama
de nocturno. En mi zona crían muy pocos y la
mayoría de observaciones que hago son invernales,
grupos de tamaño muy variable, en 5 y 50 aves,
pero siempre que los he visto en un punto no he vuelto
a relocalizarlos en el mismo. Y eso que la mayoría
de las veces son aves descansando; eso si todas las
observaciones en pleno día. ¿que lugares
suelen usar para el dormidero?
Luis a su vez respondió:
Según mis observaciones,
las aves están en los dormideros durante el día
y solo se mueven si son forzadas. En las escuchas que
hice el año pasado, las aves abandonaban los
dormideros y llegaban a las zonas de alimentación
entre los 30 y dos 50 minutos tras la puesta del sol
(según un GPS), con una puntualidad británica
:-). En una ocasión pernocté en un hide
para fotografiarlos y pienso que regresaron todos entre
1 y 2 horas antes de nacer el sol.
Por aquí el terreno es llano y ondulado, con
más o menos encinas. Las aves suelen estar en
pequeñas elevaciones o en sus laderas. La retama
es el elemento más común entre ellos y
el suelo suele ser algo desnudo y pedregoso. Algunas
veces están ubicados cerca de carreteras o cortijos,
lo que no significa que no pasen desapercibidos. De
hecho, si no sabes que están allí casi
tienes que "pisarlos" para verlos.
El numero de aves es muy variable y los dormideros pueden
estar 1, 2 o más años sin aves, para luego
estar otros tantos a tope. Algunos pueden acoger hasta
200 aves, mientras otros suelen tener solo 20 o 30.
En tu lugar, yo no dejaría de intentar relocalizar
los sitios donde has visto aves, principalmente si fue
en diciembre o enero. Ojo que a veces hay una desbandada
inicial y pueden quedar muchas aves sin levantar, principalmente
si son grupos grandes.

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| Otro
tema ventilada en el foro recientemente ha sido los camachuelos
y la cuestión de cuándo los juveniles de
primer invierno se ponen rojos. El primer mensaje se basó
en las observaciones bastantes superficiales hechas por
Dave Langlois sobre los muchos camachuelos que invernan
en La Vera.
La vista ayer de las tres camachuelos
hembras me hace volver a la carga sobre la cuestión
de cuando los machos se ponen rojos. Parece mucho más
fácil ver machos hacia el final del invierno
que al principio. ¿No es posible que hacen dos
mudas, uno antes de dejar sus sitios de criar, cuando
pierden el plumaje juvenil (que nunca se ve en los sitios
de invernada) y luego otra muda durante su invernada
cuando los machos se ponen rojos de pecho? He hecho
un desglose del porcentaje de camachuelos machos en
la primera mitad del invierno y en la segunda mitad,
durante los últimos dos inviernos. Resulta que,
en la primera parte del invierno (en los dos años)
24 de los 75 camachuelos sexeados eran machos, es decir,
32%. En la segunda parte del invierno (otra vez en los
dos años) 52 de los 119 camachuelos sexeados
eran machos, es decir 43%.. Es una subida notable (pero
no definitiva, desde luego) de 11 puntos porcentuales
y yo no puedo pensar en otra razón porque los
machos se pusieran más visibles. Bueno, allí
queda como una polémica para avivar un poco el
foro, que como dice Rafa va un poco flojo.
Respondió Javier Prieta:
Camachuelos. A la cuestión de Dave
de más hembras al principio de invernada y más
machos al final, debe tratarse de lo que llaman migración
diferencial entre sexos, bien en el tiempo o en el espacio
(un sexo se mueve más al sur que otro) ejemplos
habrá pero no me viene ninguno a la mente. En
este caso, parece que las hembras migran antes.
La muda "doble" que sugieres no existe, según
los libros, no es que lo diga yo. Los fringílidos
mudan en verano y los juveniles que llegan aquí
a invernar ya tienen plumaje de adulto (como los petirrojos
y casi todos los paseriformes).
Rafa Romero dijo:
Respecto a los camachuelos, como ya estuvimos
comentando, en Huelva los veo la mayor parte de veces
en parejas, seguido de pequeños grupos y aves
solitarias. No obstante, a fines de la época
se ven grupitos más grandes, y con más
machos que hembras. ¿De dónde salen? aquí,
tan al Sur, no sé si vienen de aún más
al Sur (tampoco creo que haya tantos como para dejar
ver un paso notorio, como me dijo en su día Javier
Salcedo), o si son agrupaciones de aves locales. Sin
embargo, esta segunda hipótesis no aclara el
sesgo sexual a favor de los machos, cosa que sí
parece concordar con la migración diferencial
de sexos
Dave Langlois luego respondió a Javier Prieta:
Hola Javi
¿Por qué dices que la muda
doble no existe? Según los estudios más
recientes, además de la muda de verano (la pauta
normal) hay también muda de invierno, muda bianual
y muda partida (el reemplazo de algunas plumas en el
sitio de veranear y luego otro muda parcial en el sitio
de invierno antes de regresar) (Summer moult, winter
moult, biannual moult and split moult). Un pájaro
que tiene el "split moult" es nuestro querido
mosquitero musical. Se piensa que hay una evolución
continua (pleonasmo) desde la muda de invierno hacia
una muda de invierno a través de la muda partida
por las ventajas evolutivas de la estrategia.
Estoy siendo un "sabio subsidiario",
claro, buscando estas cosas en internet. He encontrado
un documento pequeño muy interesante que os mando.
No he podido encontrar nada conclusivo sobre si o no
el camachuelo utiliza estas estrategias desarrollados
de mudar pero sí encontré la siguiente
frase en un abstracto del libro "Newton, I. (1966):
The moult of the Bullfinch Pyrrhula pyrrhula. Ibis 108:
41 - 87".
The distribution of feather tracts and their sequence
of moult in the Bullfinch is described. The adult post-nuptial
moult, which is complete, lasted 10 - 12 weeks, and
the post-juvenile moult, which is partial, 7 - 9 weeks.
O sea: la muda post nupcial del adulto
es completo pero la muda post juvenil es parcial. Parece
que están hablando sobre todo de las plumas de
vuelo pero aun así, si la muda post juvenil es
parcial, ¿no puede ser por lo menos posible que
se ponen rojos aquí en sus sitios de invernar?
Javier Prieta:
Bueno, me he metido en un jardín.
Que algún anillador me salve.
Cuando decía muda doble, me refería a
mudas consecutivas (o sea, que los juveniles muden dos
veces en verano). Ya sé que muchas especies mudan
en verano (posnupcial) y en invierno (prenupcial), se
nota mucho en las que tienen dos plumajes estacionales
(el cerrojillo, por ejemplo).
Creo que John ya contestó esta cuestión
del camachuelo el año pasado. A ver si vuelve
y nos cuenta. Pero creo que todos los fringílidos
mudan antes de migrar, aunque habrá caso de mudas
suspendidas (o como se diga). La muda parcial que realizan
los jóvenes consiste en cambiar las plumas corporales
y algunas de vuelo.
Y efectivamente John Muddeman sí
respondió, con su clarividencia acostumbrada:
No he podido leer todo el hilo de estos
mensajes sobre la muda, pero puedo comentar algunas
cositas. La terminología que usas Dave me encuentro
raro, quizás por provener de la red e incluso
parece demasiado simplificado, pero para intentar explicar
un poco:
En paseriformes las mudas posnupcial y
prenupcial pueden ser parciales (casi siempre las plumas
corporales incluyendo o no las terciarias) o completas
(tb incluyen las alas y cola). Adultos de cada especie
suelen tener una muda completa y a veces una parcial
cada año, mientras que la muda posjuvenil suele
ser parcial (las plumas corporales). P.ej. los carricerines
comunes en otoño se pueden diferenciar en juveniles
y adultos solo por el tacto (cosas de anilladores!)
ya que las plumas corporales de los jovenes (de primer
invierno tras la muda posjuvenil) son nuevas y blandas,
mientras que las plumas desgastadas de los adultos (que
hicieron una muda completa prenupcial en sus zonas de
invernada) son duras y asperas. Tienen la estrategia
de muda completa en invierno (prenupcial) y parcial
(si existe) en verano. En contraste, los mirlos mudan
completamente en verano (posnupcial) y, si mudan algo,
parcialmente en invierno (prenupcial).
Bien. Los fringilidos suelen ser de una
muda completa al año en adultos, en verano (posnupcial).
Los jovenes tb tienen la muda posjuvenil en verano,
pero una proporción de ellos, especialmente de
individuos de climas más benignas, como en las
zonas mediterráneas y donde han nacido temprano,
tb pueden mostrar una muda completa. La pregunta es
si hay casos de muda completa en juveniles de camachuelos
y por lo que sé yo, no las hay. La biblia moderna
de la muda es Jenni & Winkler "Moult &
Ageing of European Passerines" y allí exponen
que en los camachuelos estudiados ningun juvenil
tras la muda posjuvenil habia mudado alguna secundaria
o primaria y los que mostraban nuevas plumas (hasta
4) en la cola probablemente se debía a una perdida
accidental. Lo que sí es interesante es que los
adultos pueden mostrar primarias en crecimiento hasta
noviembre y raras veces diciembre (y por lo tanto probablemente
algo de muda de plumas corporales tb). Pero no sé
si eso sería normal en una población migradora
como la de EX, ya que se supone que la migración
sería seriamente afectada por tener plumas en
crecimiento (y no hablan de casos de una muda suspendida).
Con referencia a tu ejemplo de 'split
moult', el mosquitero musical precisamente es una de
las muy pocas especies conocidas a mivel mundial que
muestra dos mudas completas al año, o sea de
la muda 'biannual complete'. Es una de las 6 estrategias
básicas en la muda (per Jenni & Winkler),
aunque hay muchas variaciones. Dave, si te puedo prestar
el libro, encantado. Seguro que será de mucha
interés. Yo, por desgracia no he anillado ningún
bicho en varios años y el tiempo no es exactamente
lo que me sobra ahora para
empezar de nuevo.
Luego entró en lid Javier Salcedo:
En el libro mucho más que
plumas, o algo así, de J.C. Senar y cols se repasa
con información muy actual el lenguaje de los
colores en diferentes especies de aves y en concreto,
en algunos estudios que cita hechos con carboneros comunes
y luganos, se concluye que las coloraciones oscuras
producidas por la melanina y pigmentos afines tienen
un significado social de dominancia, por ej el la corbata
de los machos de carbonero y el baberito de los machos
de lúgano, mientras que las coloraciones rojas,
naranjas y similares producidas por los carotenos y
derivados tienen un significado de calidad reproductora
en el ind que los porta y, por ej en el caso de los
fringilidos, constituyen una señal honesta que
utilizan los machos para atraer a las hembras. De ser
así y suponiendo que los camachuelos estén
emparejados todo el año puede que tenga sentido
que los machos, al contrario p ej de los pardillos,
presenten la coloración roja de las partes inferiores
durante todo el año. En cuanto a lo de ser más
vulnerable creo que eso es relativo. Un macho puede
estar más expuesto a la predación cuando
canta o realiza paradas de cortejo llamativas pero el
peligro es más relativo en especies gregarias
que forman bandos más o menos grandes en invierno,
donde se detecta primero al grupo que a un ind en concreto,
ya sea en bandos que se alimentan en el suelo o más
discretamente en las copas de los árboles. El
coste que deben pagar es el de mantener ese plumaje
con una alimentación rica en carotenos pero precisamente
esos individuos, más expertos, fuertes, eficaces
en la búsqueda de alimento y con un comportamiento
invernal discreto en el interior de pequeños
grupos, no deben tener mayores problemas que otros con
los depredadores.
En cuanto a los machos de camachuelo de primer invierno,
una vez descartado que la coloración rojiza se
adquiera por la muda, es posible que se vaya adquiriendo
a lo largo del inv por la dieta conforme van aprendiendo
a buscar alimentos ricos en caroteno, de tal forma que
los crípticos machos primerizos de otoño
se vayan convirtiendo en vistosos machos en fechas cercanas
a la primavera. ¡¡Ojo!! No sé si
estoy diciendo una barbaridad pero creo recordar, y
no sé si viene citado también en el libro
de Senar, que hay un trabajo con piquituertos que llega
a conclusiones de este tipo. Saludos.
Otra vez Javier Prieta:
Colores en aves. No he leido el libro
de J.C.Senar, pero hay un artículo suyo en la
última o penúltima Garcilla. Creo que
los camachuelos que ahora vemos no volverán a
mudar hasta después de criar, que no tienen muda
prenupcial, así que los jóvenes deben
estar preparados para su primera cría en primavera.
Hay especies que mudan pero ocultan sus colores brillantes
o atributos de color en invierno, supongo que para evitar
predación y porque en esta época no tienen
sentido en la comunicación intraespecífica.
Es el caso del citado pardillo o el babero del gorrión.
Las plumas tienen el color intenso en la base y las
puntas son más miméticas, pero con el
desgaste el color inferior se hará visible cuando
llegué su momento.
Otra vez Javier Salcedo:
Otra explicación podría
ser lo de la migración diferencial que comenta
John Muddeman. En el caso de los camachuelos los machos
permanecerían más tiempo en las zonas
de cría o cerca de ellas y llegarían más
tarde a nuestras latitudes, lo que explicaría
la mayor proporción de hembras en otoño.
De ser así la pareja perdería el contacto
durante la invernada y lo recuperaría al llegar
al territorio de cría, que debería ser
el mismo de un año a otro para que se cumpla
lo de la fidelidad que tú comentas. Esto también
explicaría que al llegar la primavera los machos
no tengan que partir antes que las hembras para conseguir
buenos territorios y, por ello, se cumpliría
que a finales del invierno la proporción de sexos
sea similar en los cuarteles de invernada. En fin, esto
podría ser también una explicación,
pero me parece un poco complicado. . . . yo descartaría
que los machos jóvenes adquieran la coloración
roja por desgaste ya que los adultos no siguen esa estrategia.
En las especies que cita JP el desgaste afecta tanto
a aves jóvenes como
adultas.
Javier Prieta:
Hola, vaya día de mensajes¡¡
En mi mensaje no pretendía decir que los camachuelos
jóvenes adquieran su color por desgaste. Al contrario,
quería decir que si "quisieran" ocultar
esos vivos colores en invierno sin necesidad de mudar
podrían hacerlo por desgaste como otras especies
emparentadas (pardillo). Si mantienen colores vivos
será por algo, ...vaya usté a saber porqué.
Y sobre la mayor proporción de hembras que machos
me inclino por una simple migración diferencial.
La fidelidad de la pareja, aunque exista, tendría
muchas excepciones. Además son animales pequeños,
de vida media corta, con una alta proporción
de juveniles, alta mortalidad... Así que habría
muchos/as solteros/as, viudos/as y algunos divorciados/as.
Extrapolando casos conocidos de cigüeñas
(blancas y negras), vemos que todo es posible.
Dave Langlois luego dijo:
¡Qué interesante! Si yo entiendo
bien hay dos más formas de coger el color
del plumaje además de una muda: 1) a fuerza de
una dieta selecta, rica en
carotenos, por ejemplo (¿piquituertos?) o 2)
el desgaste de un plumaje de
cobertura con el plumaje nupcial abajo (pardillo). Pues
a fuerza de
observación (muy superficial, eso sí)
y una corazonada yo me inclino por uno
de estos encima de la migración desfasada, que
sigue sin convencerme.
Ahora Álvaro Diaz Pastor
nos dio unos pinceladas de sabiduría:
Dave, no puede implicar un cambio en la
coloración del plumaje si no se ve acompañado
de una muda, ya que tras la misma las plumas son elementos
"muertos" separados fisiológicamente
del cuerpo y no variarán en coloración
salvo tinte externo.
Igualmente y como ya se ha dicho, los
camachuelos no tienen muda prenupcial, por lo que criarán
en general con un plumaje de cuerpo de adulto (mudado
en la postjuvenil, finales de verano) y con plumas de
vuelo, cobertoras primarias y alguna cobertora mayor
externa juvenil. No es descartable -no lo sé
seguro- que el plumaje del pecho del
camachuelo macho tras la muda posnupcial / postjuvenil
(muda verano) tenga los bordes algo pálidos y
que se desgasten durante el invierno (al estilo de los
gorriones o los pardillos).
Por último, este año en
marzo, en El Chorrero, Sierra de Pela (Navalvillar de
Pela, Badajoz), capturamos una hembra nacida al año
anterior con las 2 cobertoras mayores más externas
retenidas (juveniles).
En otro mensaje Álvaro dijo:
Básicamente, los fringílidos
carecen en Europa (me curo en salud no generalizando
demasiado) de muda prenupcial, por lo que el plumaje
que adquieren a finales de verano (con la muda completa
o parcial en función de la edad) es el que tendrán
durante la estación reproductora.
El ahorro que supone a los fringílidos
no realizar una doble muda (apagón de coloración
para el invierno y vuelta a colores llamativos para
la reproducción) puede implicar otros gastos
ya que este grupo cuenta con especies relativamente
agresivas. La coloración implica en sí
misma (acompañada en algunos casos por el canto)
agresividad
relacionada con el territorio y la reproducción,
por lo que en invierno, época en la que básicamente
estos dos aspectos no son necesarios (bandos numerosos,
por supuesto no se cría, etc.) sería absurdo
gastar energía en batallar con un compañero
de colores
llamativos (algo similar ocurre con los jóvenes
de gaviota, por ejemplo). Por ello, aparece la estrategia
de los bordes pálidos que oculta, mediante el
entejado que suponen las plumas, el verdadero color
de reproducción. Muy llamativo es el caso de
los gorriones (passeridos). En los fringílidos
es destacable en el macho del Pinzón
Real y el Pardillo Común, pero también
aparece en menor medida en Picogordo, Pinzón
Vulgar e incluso Verderón Común. Una vez
actúa el desgaste, aparece la llamativa coloración
que antes estaba oculta.
He "investigado" a través
de otros foros y me comentan que los machos de camachuelo
capturados (me han mandado también fotos) después
de la muda de finales de verano son tan llamativos como
en primavera (capirote negriiiiisimo y cuerpo rojizo).
La duda aquí puede estar con los machos de primer
invierno, que quizá no sean tan llamativos como
los adultos (véase el libro ya mencionado de
Joan Carles Senar).
Bueno, John y otros podrán añadir
muchísimo a esto.
Dave Langlois otra vez:
Descartada la posibilidad de un muda prenupcial,
parece a priori posible que los camachuelos de primer
invierno podrían utilizar esta táctica
de bordes ocultadores, ¿no? Me acuerdo que hace
unos inviernos mandé un mensaje al foro sobre
un camachuelo que acababa de ver bien, durante unos
minutos, y no pude decidir si era hembra o macho. Tenía
el color entremedio. ¿Podría ser un macho
de primer invierno con los bordes medio gastados????
Álvaro otra vez:
Todos los anilladores con los que he contactado
coinciden en no haber visto nunca camachuelos machos
con bordes pálidos en las plumas, incluido los
de primer año, así que quizá ese
camachuelo que viste podría tratarse de un macho
de primer año que no ha desarrollado todo el
potencial del color de adulto para "pasar"
desapercibido entre los
poderosos machos adultos, tal y como indica Senar en
el libro mencionado para algunas especies (especulación,
que es gratis, jeje).
Y por fin dijo Javier Salcedo:
Lo de la dieta rica en carotenos lo dije
yo y evidentemente me equivoqué. Efectivamente
las plumas adquieren su color mientras están
irrigadas y cuando finalizan su crecimiento se acabó.
Ya no pueden depositar ni más carotenos ni otros
pigmentos. Habría que esperar, pues, a una siguiente
muda para ver el resultado de una dieta rica en carotenos.
En cuanto a lo que comenta Dave de camachuelos
a mitad de coloración entre hembras y machos
yo no descartaría la posibilidad de que fueran
machos adultos, con problemas de enfermedades, parasitarios,
etc, en vez de jóvenes o incluso hembras viejas.
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EL FORO DE GOCE
En este apartado se pretende dar
una idea de algunos de los temas que se han tratado
recientemente en el foro de Goce.
El foro de Goce no tiene objetivos
específicos de tipo científico o académico.
Es un foro en el sentido sencillo de una plaza (virtual)
donde un grupo de amigos (algunos de los cuales no se
conocen cara a cara) de parecidas inquietudes y una
sensibilidad común puedan encontrarse para compartir
sus impresiones y experiencias, aprender el uno del
otro, enseñar al próximo (hasta donde
les sea posible), entusiasmarse, pasmarse, polemizar
. . . hasta provocar, picar y guasearse. |
Nos
llevamos muy bien. No se ponen limitaciones a la condición
de “socio” ni a los temas a tratar. Algunos
foreros no viven en Extremadura y algunos mensajes no
se limitan a esta zona geográfica. Pero todos
sí comparten el mismo deseo comprometido de conservar
la belleza deslumbrante de Extremadura y las zonas colindantes,
denunciar las amenazas y atentados, disfrutar de los
hallazgos y proezas de otros, ayudar en la identificación
de las especies y en cuanto es posible hacer todo esto
con buena fe y buen rollo. ¿Te animas?
Dave Langlois
Contacto: goce@telefonica.net |
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